Perseo

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El tiempo es la Gorgona convirtiendo memorias en estatuas de piedra. Cuandos la nostalgia camina por sus jardines, llora el destino de cada uno de esos pétreos guerreros, evocando la memoria de quienes fueron y despidiéndose, con el dolor del reconocimiento y la tumba, como esperando la llegada de un héroe con escudo brillante que le devuelva la vida al pasado.
Y como los jardines de la nostalgia están en nuestro interior, uno siente cada espina.
El tiempo convierte las reminiscencias en daguerrotipos, las secuencias en cuadros, las olas en espuma. Lo único que tenemos para vivir es el tiempo, amigos míos. "Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos".
Cuando la Medusa emerge del fondo atravesando mis ojos y me paraliza la mirada, y congela pétreamente mi cuerpo, siempre existe un Perseo que corre muy detrás de ella, reviviendo las ánimas de piedra que se mueven y hablan y lloran y ríen y resucitan en el jardín interno de mi nostalgia; siempre existe un Perseo que aún siendo yo piedra, me provoca una sonrisa, y entonces los únicos músculos que se mueven en mi cuerpo son los labios y el corazón.
Y siempre, muy detrás de Perseo, vuelve a salir Medusa burlándose de nuevo, convirtiendo los recuerdos en piedra mientras el héroe sale del jardín de la Gorgona nostalgia y me atraviesa y pasa, de los brazos de Hermes, hacia el exterior, devolviéndome la conciencia, despetrificando. ¡Oh, círculo vicioso el de la remembranza, hermanos míos!
Ahora decime vos, poeta, ¿por qué te has empeñado en hacer jardines de piedra? ¿Por qué querés seguir colgando daguerrotipos en nuestras paredes?.
Será que sabés muy en el fondo que al final de nuestro tiempo de nuevo vendrá Perseo desparalizando todo lo interno, al fin le cortará a Medusa la cabeza y le verá el rostro reflejado en su escudo, y esta vez, hermano poeta, esta vez no pasará ligero ni saldrá por nuestros ojos. Esta vez liberará todas las ánimas y no emergerá al exterior, sino que dará la vuelta.
Esa última vez, compañero, tu cuerpo y el mío sí quedarán pétreos, hasta volverse polvo.
¿Será tu lucha por la vida nuestra tan cansada y monumental, tan perseverante y necia como nuestros Perseos?¿Será tu saudade del tamaño de tu esperanza?

2 comentarios:

Unodien dijo...

Me alegra saber que no has perdido ese misterio profundo que le imprimes a tus poemas. Es como dar un paseo por tu alma sin sospechar que lo es. Por lo general los hombres no son tan instrospectivos (ojo que digo en general), y vos, creo que más sin querer que queriéndolo, haces el esfuerzo por mostrarnos cómo ves el mundo, pero quienes lo vemos bien, sabemos que es tu alma lo que tenemos enfrente.
Saludos!!

Anónimo dijo...

Como Odiseo buscando el camino de regreso a Ítaca para encontrarse con su amada Penélope.

Lo malo es que al final del túnel siempre estará Hades...aunque la verdad la importante no es tanto el camino sino que tan buenos fueron nuestros pasos.

El Toca